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jueves, agosto 31, 2006

CONCILIACION

Conciliación

josé gil olmos

México, D.F., 30 de agosto (apro)

La conciliación será una de las acciones que estarán ausentes en los próximos años en México. En todo caso habrá negociación y acuerdos entre algunos partidos, principalmente PRI y PAN, para sacar adelante algunas reformas legales; pero difícilmente podrán alcanzar la concordancia política o la gobernabilidad que se necesita para conducir al país.

Una vez que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) dictamine el final del juicio que ha llevado a acabo para calificar la elección presidencial, se hará más claro el camino de la confrontación que ahora vislumbramos entre las tres principales fuerzas políticas nacionales.

Curiosamente el escenario político que se percibe hoy parece una repetición, aunque al revés de lo ocurrido en 1988 y 1994. Esto es, no se descarta que el PAN como primera fuerza política lleve a cabo algunas “concertacesiones” con el PRI para sacar adelante las reformas estructurales y dejen marginado al PRD en todas las negociaciones.

Aunque por el momento estos dos partidos descartan las “concertacesiones”, ya se vislumbran algunos intentos de reanudar este tipo de negociaciones en la Cámara de Diputados y en las elecciones de algunos estados, dando vida a estas formas de gobierno creadas por Carlos Salinas de Gortari, quien a cambio de que el PAN legitimara su triunfo -- haciendo a un lado la lucha de Manuel Clouthier--, les concedió la victoria en los gobiernos de Baja California, Chihuahua y Guanajuato (con el interinato de Carlos Medina Plascencia).

De los primeros avisos de estas nuevas “concertacesiones” quizá el más claro fue el de la elección para gobernador en Chiapas, donde el PRI y el PAN establecieron una alianza contradictoria ideológicamente –en la que participó el Panal de Elba Esther Gordillo--, con la clara intención de ganarle al candidato de la coalición Por el Bien de Todos, el expriista Juan Sabines Guerrero.

Otro intento lo veremos en unos meses en la elección para gobernador de Tabasco, donde el candidato de PRD, Raúl Ojeda, tiene posibilidades de ganarle al candidato del PRI, Andrés Granier Melo, y donde es posible que veamos una nueva alianza electoral de facto entre el PRI-PAN-Panal, conocida ya como Prianal.

Todo parece indicar que el Prianal está dispuesto a arrinconar al PRD en el Congreso dejándolo a un lado de todas las negociaciones importantes que se hagan, entre ellas la más próxima, la del Presupuesto, que no es otra cosa que la repartición de los recursos federales en los gobiernos estatales, así como en los programas sociales y en las oficinas de gobierno.

Marginado de toda negociación política, al PRD sólo le quedará apoyarse en el movimiento popular que encabeza Andrés Manuel López Obrador, y que tendrá en las calles y en las plazas públicas su principal expresión.

A pesar de la decepción que hay entre algunos simpatizantes de López Obrador en los últimos meses por el bloqueo en la avenida Reforma y la calle de Madero en el centro de la Cuidad de México, aún queda un buen número de ciudadanos en el país que tienen dudas sobre la legitimidad de las elecciones del 2 de julio y que no aceptarán a Felipe Calderón como presidente de la República.

Estos ciudadanos han dado señales de que están dispuestos a defender sus principios como la soberanía de los recursos energéticos –petróleo, gas, electricidad--, que el Prianal pretende privatizar a través de reformas constitucionales.

Tampoco están dispuestos a permitir que a través de una reforma hacendaria se establezcan altos impuestos a medicinas y alimentos, como se ha pretendido desde hace una década.

Es evidente que ya han comenzado a correr de manera paralela dos expresiones políticas que no tienen punto de conciliación. Y también es claro que si queda Felipe Calderón como presidente, la reconciliación será imposible entre las dos principales corrientes políticas que hoy se enfrentan.

Si embargo, también es claro que el panista tratará de gobernar con esta alianza del Prianal y evitar dar los golpes “salinistas” que algunos le están pidiendo para legitimarse en una suerte de quinazo en contra de los hijos de Marta Sahagún, algo que se ve muy lejano porque si a alguien le debe la victoria Calderón es al presidente Vicente Fox.

Calderón preferirá, seguramente, legitimarse desde las Cámaras legislativas con el Prianal antes que morder la mano que le dio el triunfo.


Fecal entiende: EL PUEBLO NO ES TONTO!!!