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martes, octubre 03, 2006

COLUMNA DE MIGUEL ANGEL GRANADOS CHAPA EN EL REFORMA

Miguel Ángel Granados Chapa
Vísperas oaxaqueñas

En la línea, casi imperceptible, que separa la disuasión de la provocación, hay vuelos y movilización militar en Oaxaca, al mismo tiempo que se convoca a un foro de amplio espectro donde se ventile el conflicto en curso y se propongan reformas para superarlo
Buena parte de la comparecencia del secretario de Gobernación ante la Cámara de Diputados, esta mañana, estará dedicada al conflicto de Oaxaca. Carlos Abascal fijó el miércoles como fecha para el foro con que 130 días después de iniciada busca realmente encarar la complicada coyuntura de esa entidad. Así, podrá aducir en su favor la convocatoria sin comprometerse con los resultados, que apenas están en gestación. No podrá, sin embargo, sostener la naturaleza del alarde militar, aéreo y terrestre, desplegado en los días recientes, con la cara dura con que lo hizo el domingo. Sólo con candor puede admitirse que los vuelos de helicópteros y otras aeronaves de la Armada de México sobre la capital oaxaqueña son acciones "de abastecimiento". Más honestas habían sido las voces oficiales que admitieron antes que eran vuelos "de reconocimiento", operación táctica previa a un ataque, para situar los blancos.

Después de oír al diputado Diódoro Carrasco, ex gobernador que está sacando avante su noción de lo que ocurre en su tierra y el modo de enfrentarla, de que se desprende el formato y contenido de la reunión de mañana, Abascal inició una operación de pinzas. Por un lado esbozó el foro, a que deben concurrir no sólo las partes en conflicto directo (magisterio y APPO, y gobierno estatal) sino legisladores, empresarios, representantes de la Iglesia, de la cultura y de la promoción civil. El contenido del encuentro, que debe concluir con un "Pacto para la gobernabilidad, la paz y el desarrollo del estado de Oaxaca", dada su generalidad, es promisorio y apetecible, y está destinado a convencer a los ciudadanos alzados (pues ocurre en Oaxaca no otra cosa que un alzamiento, si bien no armado) de que es posible una reforma política de fondo, que supere el ofensivo rezago que causa la explosiva situación presente.

Sólo que esa operación resulta incompatible con la otra pinza en manos de Abascal, la movilización castrense y policiaca iniciada el viernes y que depende de Bucareli. La Marina y el Ejército despliegan sus efectivos y sus recursos. En Salina Cruz y en Santa María Huatulco habrían desembarcado infantes de Marina y equipo de ataque y de transporte. Se habría movido también un convoy militar en el Istmo, desde Minatitlán.

La convocatoria al foro fue precedida por el aviso del propio Abascal sobre el inminente arribo al límite de la situación. Suponer que el clima de intimidación y provocación que con esas palabras y esas acciones se ha creado es un factor que favorece el diálogo y la negociación implica un desconocimiento de la actual extensión y profundidad de la movilización popular que se manifiesta sobre todo en la capital, pero no está ausente en muchos municipios y se expresa en la caravana que se aproxima a la Ciudad de México. A menos que haya conocido y pretenda practicar la tesis de don Jesús Reyes Heroles sobre el uso de la fuerza pública (mostrar los dientes para no morder), Abascal se equivoca o practica un peligroso doble lenguaje que no puede conducir más que a resultados funestos.

A esa ambigua posición del gobierno federal se añade la, al contrario, inequívoca decisión del rejego Ulises Ruiz de permanecer en un cargo que no ejerce, salvo para efectos propagandísticos. Hizo conocer su posición ante el foro de mañana en un texto que mezcla insensibilidad, arrogancia, inconsciencia y mendacidad, todo expresado en un tono y con una retórica trasnochadísimos, como cuando define el plan estatal de desarrollo como un instrumento para que "nuestra entidad prosiga imperturbable con su ardua construcción histórica".

No es la prosa, por supuesto, lo más relevante ni deleznable de la comunicación del gobernador, dirigida al presidente Fox, a Abascal y a la opinión pública nacional. Su característica principal es la confusión entre hechos e intenciones y su reiterada insistencia en que otros, y no él, deben modificar sus conductas para resolver los problemas que hoy han comenzado a estallar. Como Abascal incluyera entre los componentes posibles del Pacto a firmar la realización de una auditoría al gobierno estatal, Ruiz la rechaza, negando que tales ejercicios puedan ser "producto de la buena voluntad o de una alocución discursiva en medio de un conflicto". Deben ser, predica, aplicadas por los órganos legalmente aptos para ello y no practicadas como resultado de "presiones y consignas políticas que sistemáticamente han pretendido sembrar dudas sobre la clara actuación de nuestro gobierno". Y cita, como prueba de su "vocación por la rendición de cuentas", la recién aprobada Ley de Transparencia y Acceso a la Información. La menciona también en el repertorio de reformas legales que, dice, ha emprendido su gobierno. Omitió explicar que esa ley fue hecha sobre las rodillas, durante la ya larga trashumancia de la legislatura local, que no ha entrado plenamente en vigor y que es inaplicable en las actuales circunstancias.

Hasta un pedido que huele a chantaje contiene el mensaje del gobernador. Olvidado de que el origen del conflicto radicó en la negativa federal a aportar unos cientos de millones de pesos que en plazo mediano permitiera la rezonificación salarial demandada por el magisterio, Ruiz tasa en "cien mil millones de pesos en el corto plazo" el costo de un nuevo acuerdo que parta de "un compromiso contundente del gobierno federal" para "un nuevo trato con los oaxaqueños, un pacto económico presupuestal que garantice la atención del rezago en todos los ámbitos".



Cajón de Sastre


Son infinitos los esfuerzos de la Secretaría del Trabajo en pos de la democratización sindical: el año pasado permitió que Carlos Romero Deschamps anticipara su reelección como líder del sindicato petrolero, donde permanecerá hasta el año 2012. A fin de reinar en santa paz, necesita dirigentes seccionales confiables, para conseguir lo cual acaba de recibir una nueva bendición de la autoridad laboral, una convocatoria a modo para las elecciones seccionales, donde se votará a mano alzada por sólo una planilla en cada caso. En entera congruencia, la Secretaría del Trabajo que inventó en febrero pasado a Elías Morales como líder minero, ha consagrado la enésima reelección de Víctor Flores al frente del sindicato de ferrocarrileros. Hace 12 años fue elegido para un periodo de tres, al cabo de los cuales prorrogó su gestión otro tanto. En ese lapso arregló el estatuto para ser reelegido por seis años, y acaba de recibir la toma de nota para su segunda reelección sexenal, que le permitirá sumar 18 años de liderazgo.


Correo electrónico: miguelangel@granadoschapa.com

1 Comments:

At 7:40 p.m., Blogger Gerardo de Jesús Monroy said...

Por regatear lo urgente se aproximan al verdadero fuego.

 

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