**IMPORTANTE: Este blog se actualiza en horario indefinido, pero regularmente lo hace a diario** ::Este blog se visualiza correctamente con cualquier navegador, pero recomendamos Firefox para una rápida carga de este blog Click aquí para descargar el navegador:: Toda duda, comentario o aportación será bien recibida a elpueblonoestonto@gmail.com.

domingo, julio 01, 2007

ELENA PONIATOWSKA PRESENTA SU LIBRO ANTE MILES DE PERSONAS


Poniatowska presentó en el Monumento a la Revolución" Amanecer en el Zócalo"...

El plantón dio cauce razonable a la ira
Por 50 días fuimos dueños de la ciudad, del país y de nuestro destino, dice la escritora

ANGEL VARGAS

A un año de las elecciones presidenciales, Elena Poniatowska y Rafael Barajas El Fisgón resaltan la pertinencia y el profundo valor del plantón que la coalición Por el Bien de Todos mantuvo durante 50 días en el Zócalo y el Paseo de la Reforma, en protesta por el fraude electoral.

Aunque muchos lo condenaron y tacharon de "abusivos, zánganos y nacos" a quienes lo emprendieron, "con el plantón se desahogó una gran parte de la ira y el enojo de millones de mexicanos por el fraude", afirmó la escritora durante la presentación de su nuevo libro Amanecer en el Zócalo: los 50 días que confrontaron a México, efectuada ayer en el Monumento a la Revolución.

El acto convocó a más de 2 mil 500 personas de diversas edades y estratos sociales, quienes se mantuvieron firmes durante más de 60 minutos, no obstante la amenaza de lluvia al atardecer.

Ambiente festivo se vivió ayer en la explanada, donde se habilitó una feria o kermés. "Ante el fraude y el cinismo de las autoridades, los seguidores de López Obrador -nos consta a miles- estaban dispuestos a tomar medidas enérgicas y desesperadas. Muchos estaban dispuestos al sacrificio y el gobierno estaba dispuesto a sacrificarlos", dijo El Fisgón.

"El plantón logró conjurar la violencia que parecía inevitable. A un año de ocurrido, está claro que el movimiento encabezado por el hombre que el Partido Acción Nacional denunciaba como peligro para México es pacífico y presenta saldo blanco."

A manera de contraste, el monero, colaborador de esta casa editorial, se refirió a los supuestos logros de la administración panista, aquella que, agregó, hizo campaña poselectoral con el lema Queremos un México en paz.

"El gobierno de Calderón ha reprimido con violencia los movimientos populares de Atenco, Oaxaca y las manifestaciones sociales y políticas en San Luis Potosí y Yucatán; ha desatado una guerra contra el narco que, más que combatir al crimen organizado, parece tener como objetivo dar alguna legitimidad a un gobierno surgido del fraude", mencionó.

"Si en su campaña dijo tener las manos limpias, hoy (Felipe Calderón) chorrea sangre hasta por los codos (...) El plantón es en gran medida un movimiento que permitió que la ira popular encontrara un cauce razonable y que el movimiento siga activo, a pesar del estado policiaco que la derecha busca a imponer a toda costa".

La dramaturga y actriz Jesusa Rodríguez también participó en la verbena-presentación por partida doble: como maestra de ceremonias-animadora y comentarista del volumen, editado por Planeta.

En la segunda condición, Jesusa coincidió con El Fisgón en destacar el gran valor y compromiso cívico y personal de Elena Poniatowska en su calidad de intelectual crítica y progresista. "Es ejemplo para muchos intelectuales chaqueteros", sostuvo la artista. "Estamos esperando la participación de muchos intelectuales, y de pronto se echan para atrás y dicen que no hubo fraude, que no existen pruebas".

Respecto de Amanecer en el Zócalo..., El Fisgón destacó: "este nuevo libro es el diario personal de una mujer comprometida con la lucha de un sector muy importante del pueblo de México por la democracia y la justicia. En Tlatelolco (con su libro La noche de Tlatelolco), Elena es una periodista; en el Zocalo, un actor".

El formato de diario personal del volumen, señaló el caricaturista, es un acierto literario, pues permite a la autora hacer una suerte de crónica-testimonio que está lleno de anécdotas y reflexiones brillantes que nos unen de lleno en torno al plantón.

"En este texto, Elena reflexiona sobre su compromiso político, recopila los argumentos de las elites mexicanas que se escandalizan con el caso Bejarano, pero consideran pecata minuta los contratos que dio Calderón a su cuñado Hildebrando Zavala", señala.

El Zócalo es nuestra casa

Antes de cerrar el acto con su afiliación como representante del "gobierno legítimo" de López Obrador (credencial número un millón 166 mil 168), Poniatowska dedicó unas palabras sobre su más reciente libro: "En el Zócalo desayunamos, comimos, cenamos, dormimos, fuimos donde el rey va solo, lloramos, nos indignamos y nuestro enojo duró del domingo 30 de julio al atardecer al sábado 15 de septiembre de 2006.

"Entre esas fechas nos convertimos en dueños y señores, no sólo de la ciudad, sino del país y de nuestro destino. El Zócalo es nuestro cordón umbilical con México y lo vivimos como una madre que abraza y defiende en su rezago a los que menos tienen. Amanecer en el Zócalo... podría ser un parte de guerra, porque cada día se vivió como una victoria, una victoria sobre nosotros mismos, una victoria sobre nuestras debilidades, una victoria sobre las circunstancias adversas, una victoria sobre el fraude.

"Resistimos pacíficamente 50 días con pancartas, canciones, talleres de pintura, escultura, conferencias, exposiciones, recitales de poesía, cocina norteña, oaxaqueña y yucateca y, sobre todo, música.

"No nos detuvo nada. Hubo momentos en que todo estuvo en contra, pero allí permanecimos, mientras el PAN y el aparato de Estado pagaron miles de millones de pesos en sus campañas: los que estuvimos en la resistencia pagamos por trabajar en el plantón. Es un honor estar con Obrador", concluyó.

-------------->

Por cierto aprovecho para anunciarles que hay una nueva sección en el blog, se llama "Libros recomendados", se encuentra en la barra lateral y es precisamente sobre eso, los principales libros que han salido últimamente para contrarrestar el cerco informativo y corroborar el hecho de que en el 2006 huvo fraude electoral.

FeCal entiende:EL PUEBLO NO ES TONTO!!!

Etiquetas: ,

viernes, marzo 23, 2007

AMANECER EN EL ZOCALO


Elena Poniatowska
AMANECER EN EL ZOCALO

Cito un breve fragmento de uno de los capítulos del libro:


Sábado 29 de julio de 2006

Vamos Jesusa, Paula y yo a la casa de campaña en San Luis Potosí núm. 64, esquina con Córdoba. Curiosamente no veo a tantos esperando en la calle. Andrés Manuel López Obrador nos recibe de inmedito: "Ya lo pensé bien, nos vamos a quedar. Vamos a instalarnos en campamentos sobre Reforma, Juárez, Madero y el Zócalo, hasta que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ordene volver a contar los votos en todas las casillas". El sol entra de golpe por la ventana porfiriana. Retengo algunas frases: "A lo mejor ya no voy a poder ser presidente, pero lo que más orgullo me da es representar a la gente humilde de México. Si mi único propósito fuese llegar a la Presidencia de la República, ya habría negociado con políticos y empresarios y estaría amarrado, pero como no me presté al juego de las componendas, los poderosos se vengaron(...) Lo mío no es un asunto personal, ya lo he repetido muchas veces, no soy un ambicioso vulgar, no estoy obsesionado con el poder, siempre he sostenido que el poder sólo tiene sentido si se pone al servicio de los demás. Nunca me ha atraído la parafernalia del poder ni el poder por el poder". "No voy a dejar trozos de dignidad en el camino y voy a seguir defendiendo la democracia". "He luchado veinte años por una democracia verdadera." A Jesusa le dice que van a ser indispensables actividades culturales para mantener a la gente en el Zócalo. ¡Qué compromiso! Tengo miedo, me angustio, qué es eso de que nos vamos a quedar, ¿cómo nos vamos a quedar? ¿Lo habrá discutido con José Agustín Ortiz Pinchetti y demás colaboradores? Jesusa, en cambio, se entusiasma. En el momento en que salimos entra Marcelo Ebrard con un plano en la mano.

(...)

La solidaridad es la reina de la fiesta. Hace una hora mientras íbamos hacia el templete, una mujer que sólo vería yo en las manifestaciones me tendió una camiseta. Otra, una mascada; otra, un monedero que ahora mismo traigo en la bolsa. "Allá están regalando tortas de mole". "¿Cómo que regalando?" "Sí, regalando". En el Zócalo, dar es natural. Tortillas, tacos, tortas, guisados, arroz (ese maravilloso arroz rojo a la mexicana con chícharos y zanahorias), frutas, aguas y refrescos, todo está allí en la plancha para los que tienen hambre. "¿Es gratis?" "¡Claro, sírvase, sírvase más!"

Recuerdo la solidaridad de los dos terremotos de 1985. "Yo le ayudo, aquí con mi pala voy a escarbar." Fue la gente de la calle la que sacó de los escombros a los damnificados. Aquí, por iniciativa propia la gente instala su generosidad a flor de banqueta. "¿Quiere agua? Al rato, con el calor, le va a hacer falta."

Son miles, hombres, mujeres, ancianos, niños y seis discapacitados que han recorrido en silla de ruedas -la silla es la mitad de su cuerpo- cinco kilómetros y le declaran a Angeles Cruz Martínez que "no vamos a dejar que nos roben la esperanza". A su lado, otros muchachos se pronuncian: "Tenemos la obligación de luchar: no se nos permitiría que por cuidarnos nos echáramos para atrás". La gente les aplaude, el pulgar hacia arriba como lo hace Andrés Manuel en su cartel amarillo. Una mujer cuenta que muchos indígenas de la sierra llegarán a apoyar al Peje, pero vienen a pie desde Ixtlahuaca porque no tienen dinero para el pasaje.

Tampoco es fácil para los que no necesitan silla de ruedas. Allí está la barrera de granaderos. "¡Ustedes también son pueblo!", les gritan y las mujeres sin más les prenden en el pecho un moñito tricolor. Los policías se dejan, alguno hasta sonríe. A las caravanas de la provincia -Guerrero, Hidalgo, Puebla, Quintana Roo, Sonora, Sinaloa, Ciudad Obregón- los deslumbra la gran plaza y se destantean, no saben dónde acomodarse, quizá por eso los chilangos ofrecen agua y comida para que se sientan bien recibidos.

El camino de excepción

Llega Andrés Manuel desde la calle de Madero, por ese camino de excepción abierto entre la multitud, seguido por sus tres hijos: José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo.

La multitud se electriza como en los partidos de futbol o frente a las estrellas de rock, la plaza amarillea de banderolas, cachuchas, camisetas, gritos, el alto grito amarillo de Octavio Paz (a quien no le hubiera gustado estar aquí), una oleada amarilla pretende acercarse a Andrés Manuel, él estrecha manos, abraza y besa a mujeres y a niños, se detiene ante los que tienen el cabello blanco, la gente puntea "pre-si-den-te, pre-si-den-te, pres-si-den-te". Es difícil conservar la calma. La pasión política es tan fuerte como la pasión amorosa.

Su camisa es blanca, su pelo entrecano. Nadie sonríe como él. La gente pobre lo ve como el remedio a todos sus males. Doña Luchita se emociona: "Lo quiero más que al papa Juan Pablo". AMLO abraza a cada uno como si fuera un tesoro. Tiene razón, el Zócalo es su tesoro.

(...)

Espero que este movimiento deposite en mí únicamente lo esencial. Ahora sé que para AMLO están los que son sus amigos y luego los que son útiles en determinado momento. No me hago ilusiones. Jesusa y yo somos útiles, ella mucho más que yo puesto que es una activista y yo me inclino por la soledad aunque me cale. Aprendí más de esa multitud sobre amor y la compasión, el desinterés y la entrega que todo lo aprendido en el mundo de las apariencias.

Leo, leo, vuelvo a la vida cotidiana. Regreso a mi admirado Enrique Galván Ochoa que siempre les abre un espacio a los lectores. Tomo té negro en una taza blanca al lado de una pulcra servilleta con orillas de llorar mientras alguno de los siete canarios canta que es una gloria. Vuelvo a mis bebederos. La política mexicana vuelve a los suyos.

Pienso en el Zócalo. A veces lo recuerdo como un mercado, a veces su silencio roto de pronto por los claxonazos de los júniors que descendían de las Lomas a mentarnos la madre me estremece. ¿O serán los chavos banda del Centro que se ríen de nosotros? A veces recuerdo la tormenta que limpiaba el olor de mierda, nuestra mierda. A veces pienso que fuimos un campamento de guerreros que pasan la noche en vela en víspera de un gran combate. A veces busco al Zócalo en lo más profundo de lo que soy y no sé explicármelo. Extraño la civilidad amorosa de la gente, su camino ascendente, sabiduría. A veces la Coyolxauhqui me toma de la mano y me destaza y tiene el rostro de Jesusa o el de la mujer enmascarada de tierra que amamanta a la niña vieja Frida Kahlo, pero el Zócalo ya no huele a tierra porque es de piedra y hace mucho le arrancaron los árboles. A veces la situación es tan mágica que no me sorprendería si empezaran a salir rosas de un ayate. A veces se me sube la presión, las sombras en la tienda de campaña se corporizan y oigo un rumor de fragua y sé que vamos a regresar. Somos un millón dispuestos a poner nuestro cuerpo cada vez que se llame a detener un atropello, una privatización, un fraude.



FeCal entiende:EL PUEBLO NO ES TONTO!!!

Etiquetas: ,